Aparte de esta situación, vivía triste, desanimado, no veía una salida para mi vida.
Un día me invitaron a asistir en la iglesia Centro de Ayuda Espiritual, me hablaron de un Dios vivo, un Dios que podía ayudarme con mi situación, me hablaron que Él era el único que me podía dar una solución concreta a todos mis problemas.
Decidí participar, empecé a perseverar en las cadenas de oración, y a luchar por un cambio en mi vida. Aprendí a usar mi fe, a desenvolver mi fuerza espiritual y a caminar con Dios, que se convirtió en el centro de mi vida.
Comencé a ver mi estabilidad tanto económica como espiritual. En eso vino la campaña de Israel y decidí participar por un cambio total en mi vida económica, realice mi sacrificio, quede a la dependencia de Dios, confiando en que el iría a realizar un milagro en mi vida, y así fue.
Tengo poco tiempo de asistir a la iglesia Centro de Ayuda Espiritual, pero en ese poco tiempo eh conquistado cosas que jamas había conseguido en diez años de trabajo antes de llegar a la iglesia.
Hoy soy dueño de dos salones de belleza, tengo dos casas propias, un carro del año, además de disfrutar de paz y felicidad que antes desconocía. Todo lo que tengo es obra de Dios, reconozco que sin él no soy nada, es maravilloso haber conocido al Señor Jesús.
Fueron días muy malos, porque el dinero no me alcanzaba para nada, pagaba apenas el apartamento en donde vivía con mi esposa e hijo, y compraba lo mínimo para el hogar, era una situación verdaderamente difícil, buscaba una mejor opción de trabajo pero no lo conseguía.
En una de esas tantas búsquedas, una persona me invito a participar de las reuniones en la Iglesia Centro de Ayuda Espiritual, me dijo que en ese lugar había alguien que me podía ayudar a solucionar ese problema, esa persona era el Señor Jesús.
Tome la decisión de asistir a las reuniones, hable con el pastor y él me oriento a como usar mi fe en el Señor Jesús y así alcanzar mi bendición. Comencé a participar de las cadenas de oración y comencé a ver un cambio en mi vida.
En una oportunidad, vino la campaña de Israel, y decidí participar en ese propósito, para alcanzar mi restauración económica, no fue fácil, comencé a luchar y Dios me fue dando condiciones y sabiduría para alcanzar mi sueño.
Y así fue, Dios me dio la condición de abrir mi propio negocio, hoy tengo mi casa propia, soy dueño de dos carros, tengo dos camiones y además múltiples maquinas para mi trabajo. Lo que antes ganaba en una semana, lo gano ahora en una hora. Es increíble lo que he logrado usando mi fe en el Señor Jesús, no fue fácil, pero es posible alcanzar nuestros sueños, cuando depositamos nuestra fe y confianza en Dios.
Fue el caso de Ana Cristina Bernal, de 33 años. “Yo podía dejar de comer, mi hija podía sufrir necesidades, podía dejar de lado cualquier cosa, pero tenía que fumar.
Llegué a la iglesia fumando casi dos paquetes de cigarrillos al día“, señala. Cuando era joven, ella quería tener una buena casa y soñaba con ser una secretaria ejecutiva, un sueño interrumpido por el nacimiento de su hija:
“Tuve que dejar de trabajar para cuidar de ella. Dejé todo para vivir en función de otras personas, por eso ya no tenía amor por mi hija, tenía odio hacia mi marido y deseos de matarlo “, cuenta.
Ella bebía, era muy agresiva y sufría con depresión, al punto de no tener ganas de levantarse de la cama: “Iba a trabajar porqué tenía la obligación, pero había días en que no me bañaba porque no tenía ningún deseo de hacerlo, tenía una depresión muy grande “, explica.
Todo cambió cuando la empresaria comenzó a asistir a la Iglesia Centro de Ayuda Espiritual y participó en un propósito de fe. “Estaba indignada, porque me sacrificaba tanto, 12 años sin vacaciones trabajando como empleada doméstica y tenía nada. Yo quería un cambio total de vida “, dice.
Y Dios le respondió. Participo de la Hoguera Santa de Israel, persevero en Dios y Él la honro. Hoy en día, Ana es confitera, abrió su propia panadería, conquistó un carro propio, fue liberada de los vicios, su matrimonio está bendecido y la familia ha sido transformada.
“Antes, mi hija no era nada para mí, pensaba que había venido a destruir mi vida, pero ella no tenía la culpa.... “ “...Si usted cree, se lanza y hace lo que se propone en el altar, ocurre una transformación.”, concluye.